
Corta la hogaza de pan en forma de cuadrícula con un cuchillo de sierra, procurando que los pequeños cubos obtenidos permanezcan unidos a la base.
Atención ¡no hay que cortar el pan en rebanadas¡.
Corta a la mitad cada rebanada de queso raclette. Pela y corta en rodajas finas la cebolla roja.
Pon las lonchas de queso y de cebolla en los huecos del pan, espolvorea con orégano, añade pimienta y rocía con aceite de oliva (utilizar un pincel de cocina si es necesario).
Envuelve el pan de erizo en papel de horno y hornear durante 15 minutos a 180 °C, o hasta que el queso esté bien fundido.
Disfrútalo caliente, tirando suavemente de los trocitos de pan impregnados de queso.
Precalienta el horno a 200 °C. Corta las berenjenas por la mitad y hornéalas durante unos 30 minutos, hasta que estén tiernas. Una vez frías, retira la pulpa de las berenjenas y tritúralas con el tahini, el ajo, el zumo de limón y la pimienta hasta obtener una textura lisa.
4 raciones